ReVisión, Vol 6, No 2 (2013)

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Docencia 2.0

Docencia 2.0

JJ Merelo Juan Julián Merelo
U. Granada
  Fernando Tricas Fernando Tricas
U. Zaragoza

La irresistible ascensión del WhatsApp

 

En el espacio de unas semanas hemos sabido que WhatsApp tiene más usuarios que Twitter1 y que Microsoft desconectará el Messenger al integrarlo dentro de Skype2, lo que deja sólo unos cuantos contendientes en la arena de la mensajería por Internet pero un ganador claro: WhatsApp. De hecho, WhatsApp es lo que fue Messenger en un tiempo: la aplicación que hace que muchas personas quieran conectarse a (o estar en) Internet (en aquella época mediante el ADSL, en estos momentos a través el móvil) y la que cubre absolutamente todas las necesidades de comunicación de esa persona, sirviendo como sistema de charla, correo electrónico y por supuesto para descubrir nuevos contenidos (y caldo de cultivo para los memes3).

Lo que hace que, como cualquier otra aplicación ómnibus, se adapte o trate de adaptar eventualmente a la docencia. De hecho, esto se hace ya de forma espontánea. Muchísimos, si no la mayoría, de las clases del país tienen su WhatsApp “de clase” en el que intercambian cotilleos, los alumnos que faltan se enteran de qué se ha dicho y, en general, se hacen todas las tareas que se esperan de una sala de chat de grupo. Evidentemente, dado que incorporarse a un grupo de este estilo implica revelar cierta información personal (el teléfono), no es del tipo de cosas que uno va dando “al profe”, y menos a todos los profes de la universidad o del instituto. Tampoco es algo con lo que una buena parte de los profesores puedan sentirse confortables. Eso hace que la incorporación de WhatsApp como herramienta pedagógica sea, a priori, tan complicada como la infiltración de la policía municipal de Alcorcón en una mafia kosovar.

Pero eso no quiere decir que no se use o se pueda usar. En esta columna hemos mantenido desde el principio que son los docentes los que tienen que ir a las herramientas y ámbitos TIC que ya usan los alumnos, no tratar de crear nuevos ámbitos que, en general, suelen fracasar. Hay que ver la forma de incorporarse a los mismos y posiblemente la forma de hacerlo sea mediante un proxy o persona que se encargue de enviar los mensajes que el profesor o profesores envíen al resto de la clase o le hagan llegar de alguna forma (captura de pantalla de móvil, correo electrónico) los temas discutidos en el chat de la clase que puedan resultar de interés. De forma efectiva, ese infiltrado en la mafia kosovar que es el WhatsApp grupal de la clase puede servir como modo efectivo de comunicación del y desde el profesor. Pero tampoco es estrictamente necesario, porque los usuarios ya pueden darle, por sí mismos, un uso educativo.

Para comprobar estas afirmaciones, hicimos una encuesta difundida por las redes sociales y a la que contestaron aproximadamente unas 200 personas, la mayoría estudiantes universitarios (un 75%). Los resultados con los que se están elaborando este artículo (antes del cierre de la encuesta) son públicos4 (se ruega a las personas que los usen que citen este artículo). La encuesta también es pública5 y se ha dejado abierta para seguir recolectando datos y analizar la evolución temporal de los mismos. Se ha difundido fundamentalmente en Twitter y en Facebook gracias a la colaboración de un buen montón de contactos (lo que nos podría llevar a otro artículo sobre lo fácil que es montar un sondeo informal para hacerse una idea de por dónde pueden ir los tiros en algunos aspectos; al menos entre la gente más conectada).

Las respuestas a esa encuesta nos dicen que el 73% de las personas que usan WhatsApp en clase tienen sólo a los amigos y conocidos de la misma; sólo un 20% tiene a toda la clase. Es posible que esto se deba, sobre todo, a la desestructuración de las “clases” universitarias, divididas por optativas y por personas a caballo entre diferentes cursos; sin embargo, no tenemos datos suficientes de otros estudios para poder afirmar lo contrario. Sorprendentemente, también, un 46% usa WhatsApp en clase, suponemos que, en general, sin el conocimiento ni connivencia del profesor. Es, como esperábamos, muy raro que estén los profesores, con sólo un 8% contestando afirmativamente y, finalmente, una inmensa mayoría (un 81%) usa estos grupos “de clase” para actividades académicas (lo que, por otra parte, es lógico en el caso de los grupos creados para proyectos o trabajos de clase); es muy común, por ejemplo, enviar fotos de los ejercicios o problemas para que el resto ayude con los mismos (y esto lo han mencionado tanto alumnos de ESO como de la universidad).

Estos resultados parecen confirmar dos cuestiones: la exclusión del profesor en este canal6,  lo que haría difícil un uso directo por parte del docente; el chat grupal no es exclusivamente una herramienta educativa ni tan siquiera tiene porqué tener ningún contenido educativo. Sin embargo (y esta es la segunda cuestión), aparentemente lo tiene (aunque sea de forma ocasional).  El docente tiene que reconocer este hecho y, simplemente, aceptarlo como una herramienta más del entorno personal de aprendizaje (PLE) del alumno que puede servir sobre todo para crear vínculos dentro y fuera de clase, más que para crear y transmitir contenidos, aunque el hecho de que se creen vínculos automáticamente parece llevar aparejado esa transmisión de contenidos.


1 “WhatsApp: Bigger Than Twitter“.  http://allthingsd.com/20130416/WhatsApp-bigger-than-twitter/, consultado en abril de 2013

>2 “Microsoft confirma la desaparición de Messenger y su integración en Skype“ http://www.europapress.es/portaltic/socialmedia/noticia-microsoft-confirma-desaparicion-messenger-integracion-skype-20121106194539.html, consultado en abril de 2013.

3 Juan J. Melero, F. Tricas. “Los medios y los memes”. En La Comunicación Digital, editado por Germán Llorca Abad, Mar Iglesias García, Àlvar Peris Blanes. Tirant lo Blanc. Valencia, Spain (in Spanish) pp. 219-226. 2012.

4 Pueden consultarse en https://docs.google.com/spreadsheet/ccc?key=0AlCY6QA6vewYdENrNmh1Z0xuTmE0UmdBQlZrZTl2dnc&usp=sharing

5  Puede consultarse en: https://docs.google.com/forms/d/1KVKCg4aMTYqtf_gsl_cyR2bor1YYtPSJp09rPztsk6w/viewform 

6 Hablábamos sobre la importancia de diversificar los canales de comunicación con los estudiantes en: Fernando Tricas, Juan Julián Merelo y Carmen Hassan-Montero, “Bitácoras: ampliando los canales de comunicación con los estudiantes”. En las Actas de las Jornadas sobre Innovación docente, tecnologias de la información y la comunicación e investigación educativa en la Universidad de Zaragoza. Caminando hacia Europa. Mayo 2006.